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La herida es el lugar donde la luz entra en ti.

– Rumi
Recuerdo que hace años, en una reunión de un taller, una mujer que era alfarera, habló de la creación de una hermosa jarra que luego se había estrellado en el piso, y se había roto en muchos pedazos, de grandes a diminutos. Ella estaba pasando por momentos muy difíciles y este accidente prácticamente la sacó de su sano juicio… pero como ejercicio de sanación y de paciencia, a ella le fijaron la tarea de pegar de nuevo las piezas hasta que quedaran todas en conjunto, una empresa que fue más difícil, en muchas maneras, que su creación original de la jarra. Lo que ocurrió, sin embargo, es que a través de las pequeñas grietas en el frasco reconstituido, se podían ver los rayos de sol, que era casi un poema en sí mismo… Y ahí está el cuento.

Hay tanto quebrantamiento en cada una de nosotras, ya sea por el envejecimiento como tal o por las circunstancias de nuestras vidas, nuestra educación, nuestra relación con padres, hermanos, amigas, enemigas, o la sociedad en general. Para algunas personas (y por un tiempo), las circunstancias conspiran para liberarlas o para protegerlas del quebrantamiento, y a veces esto lleva a una completa falta de comprensión del quebrantamiento de los demás. Puede llevar a enjuiciar, y a un corazón cerrado. Y a veces el propio sufrimiento puede conducir al cierre del corazón, a las emociones que se convierten en emociones anticuadas y vacías, a la muerte en vida del hombre o la mujer que sufre.

Recientemente celebramos el cumpleaños del Dr. Martin Luther King, hijo, (en el día equivocado, por supuesto, como lo hacemos en esta nación de días feriados – que se llaman por lo demás en el inglés estadounidense ‘holidays’, del antiguo ‘holy days’ o días santos – que duran tres días, y que eliminan lo santo de la fecha en cuestión), quien dijo sobre el tema del sufrimiento: “Según aumentaban mis sufrimientos, pronto me di cuenta de que había dos maneras en que podría responder a mi situación – ya sea reaccionar con amargura o tratar de transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Decidí seguir el segundo camino”. Esta elección está siempre abierta para cada una de nosotras, la de transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Pero ¡qué difícil es hacer esto … el alma puede ser sabia, pero está encerrada en el cuerpo falible, que a veces nada y se deleita en el sufrimiento, en la autocompasión, y, a veces, en los pensamientos de venganza. Ghandi, quien parece haber pensado profundamente sobre el sufrimiento, tiene esto que decir:

“Que el primer acto de la mañana sea hacer la siguiente resolución para el día:
– No temeré a nadie en la tierra.
– Temeré sólo a Dios.
– No sentiré mala voluntad hacia nadie.
– No me someteré a la injusticia de parte de nadie.

– Voy a conquistar a la mentira con la verdad. Y al oponer la resistencia a la mentira, soportaré todo sufrimiento”.

Quizás el sufrimiento es como una especia que le añade sabor al caldo … Tal vez es un color que le añade profundidad a la paleta del artista … Jonathan Safran Foer en su maravillosa novela, “Everything Is Illuminated” [Todo está iluminado, habla de las hebras de la tristeza, de sus matices sutiles, de su carácter que es “un prisma a través del cual la tristeza podría dividirse en su espectro infinito.”

Para Jim

Me cortejaste con la poesía,
y la revolución,
y líneas
de la Bohemia:
che gelida manina.

Mientras yacía en el hueco
de tu brazo adelgazante,
censuraste
el robo del tiempo.
No hay tiempo, por desgracia,

para las mariposas
o los cuentos fraternales,
para besos de amor
robados en el mediodía,
para paseos

en la primera madrugada;
esperé en nuestra casa
por tu regreso,
daga en la mano,
pétalos de tiempo esparcidos

sobre tu cuerpo
ya frío.
Un bel di,
vedremo
la luz eterna del amor.

2013-06-07

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